Samsung reafirma su dominio: Entre el refinamiento del S25 Ultra y la locura exclusiva del Z TriFold

Ha llegado el momento de la verdad para el mercado de la telefonía móvil en este 2026. Samsung ha puesto las cartas sobre la mesa y la jugada es doble: por un lado, busca consolidar su posición en la gama alta tradicional y, por otro, experimentar con formatos que parecen sacados de una película de ciencia ficción. El Samsung Galaxy S25 Ultra aterriza con la aspiración de convertirse en la máxima referencia del ecosistema Android, plantándole cara directamente al iPhone 16 Pro Max. La filosofía aquí es clara y continuista: si algo ya funcionaba y los usuarios lo amaban, mejor no tocarlo demasiado, sino pulirlo hasta la perfección.

El nuevo rey de la ergonomía en gran formato

Si estás pensando en adquirir un Galaxy S25 Ultra, hay algo que debes tener muy claro: te gustan los celulares enormes. Con una pantalla AMOLED LTPO de 6,9 pulgadas y resolución Quad HD+, este dispositivo es una bestia rectangular de más de 16 centímetros de altura. Sin embargo, este año la marca surcoreana ha hecho un trabajo de ingeniería notable. El equipo es ahora más delgado y, sobre todo, más ligero.

Hablamos de una reducción de peso que baja hasta los 218 gramos, frente a los 233 del modelo anterior. Aunque no es un celular ligero per se, la diferencia se nota en la mano, especialmente considerando que mantiene una batería de 5,000 mAh y materiales de construcción premium como el Gorilla Glass Armor 2. Pero el cambio que más agradecerán los fanáticos de la serie es el adiós a las esquinas agresivas que venían desde la generación S22. Se han suavizado los bordes, y aunque la parte trasera mantiene cierto filo, la ergonomía ha mejorado sustancialmente.

Bajo el cofre, la potencia está garantizada con el procesador Qualcomm Snapdragon 8 Elite y configuraciones que van hasta 1 TB de almacenamiento. Todo esto corre sobre Android 15 y One UI 7, un sistema que llega cargado de inteligencia artificial para justificar su etiqueta de “gama alta”. En el apartado fotográfico, la disposición de las cámaras se mantiene, pero con un diseño en los anillos que recuerda al estilo de los plegables de la marca. Con un sensor principal de 200 MP y teleobjetivos de 50 MP y 10 MP, la promesa de calidad sigue intacta.

La odisea de conseguir el Galaxy Z TriFold

Mientras el S25 Ultra es la compra racional y segura, Samsung también ha lanzado un dispositivo para quienes buscan exclusividad pura, aunque eso signifique vaciar la cuenta bancaria. Hablamos del Galaxy Z TriFold, un híbrido de tres pliegues que ha causado tal revuelo que conseguirlo se convirtió en una misión casi imposible.

El lanzamiento en Estados Unidos fue una auténtica carrera contra el reloj. A las 7 de la mañana, hora del Pacífico, la tienda en línea abrió sus puertas y, en cuestión de minutos, el inventario se esfumó. La demanda fue tal que ni siquiera medios especializados como CNET recibieron unidades de prueba, algo inusual en la industria. Tuve que formarme en la fila virtual junto a mis colegas para intentar comprar uno. De cinco personas intentándolo, solo yo logré concretar la transacción. El costo final, tras impuestos y tarifas, ascendió a la friolera de 3,164.05 dólares. Es un juego de azar donde las probabilidades son bajas y el precio es altísimo.

Viviendo con un híbrido de tres pantallas

Una vez superado el shock del precio, llega la hora de la verdad: ¿sirve realmente este dispositivo en el día a día? Tras usarlo intensivamente, el rendimiento de su batería de 5,600 mAh ha sido una grata sorpresa. En una jornada típica, comenzando a las 8 a.m. con carga completa y dándole un uso mixto —mensajería, redes sociales, pedidos de comida y reproducción de videos—, el equipo llegó a la noche con un 44% restante. Incluso en días de uso más pesado, alternando entre trabajo y ocio, el TriFold aguantó día y medio sin problemas.

Sin embargo, surge una paradoja interesante con este formato. La pantalla de cubierta de 6.5 pulgadas es tan cómoda y funcional para tareas rápidas como mandar mensajes o checar correos, que rara vez sientes la necesidad de desplegar el inmenso panel interno de 10 pulgadas. Es el mismo fenómeno que se nota en el Galaxy Z Fold 7: a medida que las pantallas externas se vuelven más prácticas, el incentivo para abrir el dispositivo disminuye.

El panel interno de 10 pulgadas es una maravilla para la multitarea real o para ver videos, pero para lo cotidiano, el formato plegado basta y sobra. Estamos ante dos caras de la misma moneda: el S25 Ultra como la culminación de lo tradicional y el TriFold como un vistazo costoso, pero fascinante, al futuro de la movilidad.