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HUMANISMO Y GOBIERNO

POR CÉSAR CORNELIO APARICIO

HUMANISMO Y GOBIERNO
FOTO: NOTIVISION TV

El Humanismo es una corriente de pensamiento filosófico que pone en el centro del debate y por encima de cualquier bien material, al ser humano con todas sus capacidades y habilidades. Son los valores humanos, el motor de acción, la idea inicial para hacer y decir.

A diferencia de otras formas de entender y explicar el mundo, deben ser las leyes las que normen la vida de las personas. Debe haber un poder y mandatarios que obedezcan la voluntad de sus representados. La tiranía despótica, los partidos de Estado, las reelecciones sin procesos democráticos, la permanencia en el poder por medio de las armas o la nula división de poderes, son evidencias de gobiernos que atienden a cualquier interés, generalmente económico, menos a lo que dicta la mayoría.

México, ha transitado por periodos de poder definidos por gobiernos posrevolucionarios, nacionalistas, de abundancia y estabilidad económica; privatizadores, tecnocráticos, de alternancia democrática; de Centro y de Derecha… hasta hoy.

La Izquierda Humanista que representa el presidente Andrés Manuel López Obrador, lo ha dejado manifiesto en su Plan Nacional de Desarrollo, busca el bienestar de la población que representa. Las acciones del gobierno, no pueden ir en contra de las personas, el discurso y las políticas gubernamentales no deben dañar al humano, de lo contrario, iría en contrasentido de sus mismas palabras.

Caso concreto, la mencionada detención de un hijo de un delincuente. Por lo que se ha dicho en redes sociales, primero se captura a unos individuos, luego, ante la presión de células delictivas por amenazas contra civiles y familiares de fuerzas federales, se decide poner en libertad a los capturados. La explicación humanista resalta por sí: se valora la cantidad de daños que ocasionaría continuar con la detención y se opta por evitar el conflicto y su lamentable saldo.

Claro que hay otras formas de gobernar y que sobre la base de sus intereses tomarían otras decisiones, por supuesto, que podrían satisfacer el morbo, la venganza política, la desestabilización social y económica, llenando con más imágenes la siniestra realidad que ya tenemos. Si, en aras del Estado de Derecho, estaríamos contando más cadáveres.

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