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EL PUEBLO P´URHÉPECHA: PUEBLO GUERRERO

POR: PÁVEL ULIÁNOV GUZMÁN

pavel ulianov
FOTO: PÁVEL ULIÁNOV GUZMÁN

Históricamente, el pueblo p’urhépecha es un pueblo guerrero, antes de la invasión española, se caracterizó por excelencia como un pueblo combativo, después la conquista, se convirtió en un pueblo en resistencia y lucha.

En Mesoamérica, el papel de la guerra fue trascendental para la conformación de Estados y áreas culturales. La historia de la guerra en Mesoamérica es larga y compleja, sin embargo, las expansiones militares aceleraron el intercambio de tecnologías, ideas y patrones culturales. Entre los propósitos de guerra se encontraban: la captura de victimas para el sacrificio como componente fundamental de su cosmovisión, imponer la autoridad de una clase o grupo sobre otro y la obtención de territorios, tributos en bienes o servicios y mano de obra (Fuente: Hassig Ross / La guerra en la antigua Mesoamérica, 2007).

En este contexto, en el antiguo territorio de lo que actualmente es Michoacán, el Estado era encabezado por el Cazonci o Irecha, quien a su vez, junto con su “Capitán General”, lideraba su respectivo ejército, en este marco, los p’urhépecha o “gente común”, “guerreros», «campesinos» o “visitantes”, eran quienes nutrían el grueso de la milicia. “A cada uno de estos valientes hombres encomendaban un barrio, que era como capitanía y iba con cada barrio un principal que llevaba la cuenta de cada barrio y conocía los vecinos de el” (Alcalá Jerónimo / Relación de Michoacán,1540). Es otras palabras, las grandes masas de los p’urhépecha, combatieron y perecieron por la conformación del Señorío, constituyeron cuantitativa y cualitativamente el ejército del Señorío.

En este sentido, las armas utilizadas en el ejército p’urhépecha prehispánico, eran de cuatro géneros: a) punzantes (el arco y la flecha, así como distintas lanzas), b) punzo cortantes (el cuchillo), c) cortante (el hacha y la macana) y d) contundente (la porra y la honda). Estas armas, estaban principalmente destinadas a inhabilitar al enemigo para buscar su posterior sacrificio. Entre sus tácticas militares, sobresalían los ataques en emboscada, operaciones de engaño y camuflaje y ataques simultáneos por varios flancos (Martínez Roberto / Guerra, conquista y técnicas de combate entre los antiguos tarascos, 2009).

Los objetivos de la guerra prehispánica en Michoacán eran: a) la obtención de cautivos para su sacrificio, b) la lucha por el poder por parte de un linaje o clase social, c) el sometimiento del enemigo y d) la adquisición del tributo o el acceso de determinado recurso. Mantenía un carácter religioso, y periodos ordinarios y extraordinarios, los periodos ordinarios se realizaban siempre después de las cosechas y los extraordinarios se determinaban por las circunstancias (Ruiz Eduardo / Michoacán: paisajes, tradiciones y leyendas,1891).

Un elemento central del sistema militar p’urhépecha, es que mantenían una sólida organización de espías, lo que les daba información privilegiada. Los espías mantenían entre sus funciones: inspeccionar el terreno antes de atacar para conocer «todas las entradas y salidas de aquel pueblo y los pasos peligrosos y dónde había ríos», mostrar la traza del pueblo enemigo al Capitán General, vigilar los caminos y a enemigos particulares para que no los tomaran por sorpresa (León Nicolás / Los Tarascos, 1904).

De igual manera, utilizaban lo que ahora se conoce como “guerra psicológica”, pues antes de arribar a un lugar determinado a conquistar, incendiaban los bosques cercanos, con lo que causaban un profundo impacto emocional, por otro lado, afectaban anímicamente a los pueblos rivales, mandando a poner señales de guerra tales como “pelotillas de olores y plumas de águilas y dos flechas ensangrentadas”, así mismo, en particular resalta el caso del sacerdote Naca, quien mandado por el Señor Zurunban, intentó levantar un ejército en contra de Tariácuri, pero éste, al saber por medio de sus espías de los planes de guerra de sus enemigos, mandó emboscar, asesinar y cocinar a Naca, para después enviarlo y darlo a comer a sus enemigos, sin que estos se enteraran de su procedencia, sino hasta después de haberlo ingerido “Y Zurunban quedó en el patio vomitando la carne, y sus mujeres, y metiendo las manos en la boca para echar la carne, y no la pudieron echar que ya estaba asentada en el estómago y vientre. Y quedó muy corrido Zurunban del engaño que le hizo Taríacuri”.

Finalmente, una incógnita del periodo prehispánico es ¿por qué los mexicas no pudieron conquistar a los p´urhépecha?, pregunta que puede responderse con las siguientes hipótesis:

a) Los P’urhépecha mantuvieron superioridad numérica durante las incursiones mexicas al actual Michoacán “Hacia 1476, Axayácatl y sus aliados con un ejército que, según las crónicas, estaba formado por veinticuatro mil hombres, marcharon con rumbo al occidente, hacia la región poblada por los renombrados purépechas…Situados ya los aztecas en territorio enemigo, descubrieron por sus espías que el ejército de Michoacán era en realidad más poderoso, puesto que tenía cerca de cuarenta mil hombres” (León-Portilla Miguel / Axayácatl, poeta y señor de Tenochtitlan, 1966).

b) La utilización del cobre para la forjación de instrumentos de guerra, tales como puntas de flecha, porras y hachas, lo que les genero ventaja en el campo de batalla (Bartra Roger/marxismo y sociedades antiguas, 1975).

c) La instauración de 3 Ciudades-Estado (Pátzcuaro, Tzintzuntzan e Ihuatzio) que permitió enfrentar con éxito la Triple Alianza (Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan).

“Que ya murió y se desató allá, murió en la guerra, hermosa muerte es y de valentía es” / De los que moriría en la Guerra – Relación de Michoacán.

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