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Quiroga, Mich.- Tras la celebración Eucarística el nuevo Sacerdote recibe la felicitación de quienes le acompañaron mostrando su respeto y admiración al besar sus manos ya Consagradas al servicio de Dios.

El ósculo depositado en una mano consagrada es un acto a la vez de humildad, de piedad y de religión. Es un acto de humildad porque indica el reconocimiento de una subordinación, aunque no a la persona sino a la dignidad (de ahí que nunca hay que substraerse a besar la mano de algún sacerdote aunque se lo considere indigno); es la subordinación del laico al clérigo, que está constituido en un orden superior. Es un acto de piedad porque el hijo rinde homenaje a su padre espiritual y también porque se reconoce y se muestra visiblemente respeto a lo sagrado. Es, en fin, un acto de religión, porque se honra a Dios honrando a sus ministros. En estos tiempos de descreimiento y de galopante apostasía también es de modo especial un elocuente acto de fe, por el cual se reverencia la mano que ha sido consagrada para ofrecer el santo sacrificio de la Misa.

Es una pena que se vaya perdiendo la costumbre del besamano a los sacerdotes, pero da aún más pena el que ellos mismos en muchos casos la retiren, rehusando esta muestra de respeto de parte de los fieles. A veces se debe a una actitud de humildad mal entendida porque no se comprende lo que se ha dicho antes: que el homenaje no es a la persona sino a la dignidad que ésta ostenta y representa. Escamotear el honor debido a su dignidad no hace más humilde a la persona del sacerdote ciertamente, pero sí puede llegar a humillar al fiel que se ve retirar la mano que quiere besar, lo cual puede ser tomado como un rechazo. Otras veces esta actitud puede deberse –y esto sí es grave– a una concepción errónea sobre la identidad sacerdotal y sobre la naturaleza de lo sagrado.

Tras la celebración Eucarística por tradición el nuevo Sacerdote impone sus manos para ser besadas por la gente que le acompañó a la celebración realizando este acto primeramente los Sacerdotes que le acompañaron para después besar sus manos consagradas sus padres, hermanos, padrinos, familiares y amigos.

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