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Nacional

25 AÑOS DE LA MUERTE DE NANCY CÁRDENAS

LA MUJER HOMOSEXUAL QUE CAMBIÓ LAS COSAS EN VIVO

nancy cardenas
FOTO: GOOGLE

NADIE VIO VENIR EL BOMBAZO Y NADIE SE LO IMAGINABA.

Era una noche entre semana a finales de 1973 y corría en vivo el noticiero más visto de la televisión mexicana: 24 Horas, con Jacobo Zabludovsky. Ese día el periodista entrevistaba a una mujer menuda, de lentes de búho y sonrisa de Gato Cheshire, mujer inteligente y desinhibida, bastante preparada y con el carácter suficiente para armar la pelotera, como lo hizo esa noche.

Se trataba de Nancy Cárdenas. Dramaturga, directora de teatro y cine, poeta, periodista, actriz y locutora, de pronto, frente a las cámaras en vivo y a todo colora, dijo ser homosexual. ¡Corte, corte, comerciales por favor…!

El escándalo no se hizo esperar y la vida de Nancy Cárdenas, entonces con 39 años, cambió en un par de minutos para convertirse en la primera mujer mexicana en defender públicamente ‒¡y en televisión!‒ la diversidad sexual, la homosexualidad como opción de vida digna.

Se jaló el gatillo cuando en la entrevista se tocó el tema del reciente despido público de un dependiente de Liverpool por el simple hecho de ser homosexual. La sociedad mexicana, como muchas del mundo, veían entonces la homosexualidad como una “degeneración”, cosa de depravados. Simplemente en Estados Unidos a principios de los años setenta, la homosexualidad seguía en la lista de enfermedades mentales en la American Psychiatric Association.

Tampoco existía el término gay y decir homosexual era tanto para hombres como para mujeres, si bien en nuestro afincamiento machista se preferían vocablos como amanerado, maricón, joto, invertido, marimacha o el favorito del bando vaticano, sodomita (gomorrita ya sería mucho). Si un juez en México lo veía pertinente, por quítame estas pajas podía meter hasta seis años a la cárcel, sin derecho a libertad bajo fianza, a uno de ese “corruptos” por “faltas a la moral y apología de un vicio”.

A días de su aparición en televisión Nancy comentó:

Haz de cuenta que hubiera organizado un encuentro nacional. Fue algo realmente llamativo, fuertísimo. Me hizo una imagen nacional en 15 minutos… Nadie se me acercó para agredirme, todo lo que recibí fueron felicitaciones, amabilidades, todo perfecto pero nadie me dio trabajo… O las amigas que se atrevían a salir conmigo, disminuyeron a la mitad o a la cuarta parte. Mi familia dijo: qué bien una participación nacional de esa envergadura, pero lástima que fuera para el tema de los jotos.

Parece increíble, pero fue hasta 1975 que se utilizó por primera vez en nuestro país la palabra lesbiana. Sucedió en la Conferencia Mundial por el Año Internacional de la Mujer, cuando un grupo de mujeres presentó públicamente una Declaración de las lesbianas de México, “el primer manifiesto en la historia mexicana elaborado por un grupo de lesbianas, en el que expresaron que sus sentimientos son naturales, normales, dignos y justos (…) ‘La liberación de los homosexuales’ es una forma más de liberación social”.

Ese mismo año Nancy fundó la primera organización homosexual de México, llamada el Frente de Liberación Homosexual (FLH), y junto con los escritores Luis González de Alba y Carlos Monsiváis escribieron el Manifiesto en defensa de los Homosexuales en México. También en ese año se organizó la primer Marcha del Orgullo Gay en México.

Nancy Cárdenas Martínez nació en Parras, Coahuila, en 1934: Un pueblo de cuatrocientos años, con un millón de árboles, veinte mil gentes y una sola vía de entrada, dijo en alguna ocasión. Pese a que su familia era de tradición norteña, se respiraba un ambiente liberal, lo que también ayudó a Nancy a seguir sus estudios con empeño: a su doctorado en Filosofía y Letras en la UNAM, siguieron estudios de cine y artes escénicas en la prestigiosa Universidad de Yale y más tarde en Lodz, Polonia.

Su verdadera pasión fue el teatro y el cine. En 1973 dirigió y presentó la primera obra de teatro gay en México, Los chicos de la banda, de Mart Croweley. Por supuesto, las represalias no se hicieron esperar: directora, actores y uno que otro distraído, terminaron en los separos de la delegación. En 1988 montó y dirigió la primera obra en México que abordó el tema del sida con la puesta en escena SIDA… así es la vida, de William Hoffmann, en una época donde esta enfermedad ya no era un problema de moral, sino de salud pública.

Como cineasta su trabajo más importante es el documental México de mis amores (1979), trabajo conjunto con su amigazo y compañero de fatigas, Carlos Monsiváis. Nancy dirige, produce y coescribe con Monsiváis el guión. El documental es una formidable retrospectiva de 80 años del cine mexicano, narrado por sus principales protagonistas. En un vaivén delicioso entran y salen en escena Fernando Soler, Sara García, Marga López, Manolo Fábregas, Silvia Pinal, Adalberto Martínez Resortes, El Santo, Antonio Aguilar, Miroslava, Ninón Sevilla, Gabriel Figueroa, Ernesto Alonso y un largo etcétera: … hubiera sido muy fácil burlarse o hacer bromas ante un cine que tiene tantas películas con mala fortuna, tantas incidencias en el melodrama barato, una cámara que tardó treinta años en empezar a moverse, (…) Nosotros emprendimos la búsqueda de los momentos clave de esta cinematografía que, fuerte o endeble, enajenante o liberadora, es la nuestra (…)”, comentó la directora.

Como poeta escribió dos libros de erótica lésbica y como periodista, oficio que ejerció por más de 25 años, escribió en suplementos culturales y revistas como Vogue, Revista de la Universidad, El Día, Siempre!, Excélsior, etcétera.

A la muerte temprana de Nancy, el 23 de marzo de 1994, por cáncer de seno, un desconsolado Carlos Monsiváis escribió una carta memorable:

Qué voluntad la tuya, las relaciones amorosas se extinguen y tú escribes para tener presente que empezaron y que te enriquecieron y te permitieron desplegar tu vocación magisterial y tu historia sensual. Escribes para que no te atrapen los recuerdos, y escribes para dar constancia de tus encuentros con la literatura, el teatro, el valor de ser distinta, el activismo, la humanización de tu (nuestra) realidad.

¡Qué necia y qué formidable eres Nancy!

FUENTE: EL SEMANARIO

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