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INVITACIÓN FIESTA DE LA PRECIOSA SANGRE

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PARTIDOS DE ¿OPOSICIÓN?

POR: CÉSAR CORNELIO APARICIO

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oposicion
FOTO: INTERNET

A toda acción corresponde una reacción, nos marca el enunciado newtoniano respecto al movimiento y desde que Andrés Manuel López Obrador asumió el cargo de presidente de la república, ha generado, como no lo hicieron sus predecesores, de marcar todo lo que sirve para que los partidos políticos, diferentes a MORENA, reaccionen y solamente reaccionen.

En el transcurso de dos meses, las propuestas de campaña se han venido haciendo realidad; el combate a la corrupción, desde arriba y dentro del gobierno, han resultado en mayor simpatía y popularidad para el titular del Ejecutivo; la legitimidad se la ha ganado y le han contribuido consecuencias lamentables como el estallido en ductos; moralmente, se ha convertido en el líder de una nación, que comenzó por reconocer  dignamente a las Fuerzas Armadas; ha dejado entrever, que el combate a la corrupción va en todo sentido de la vida pública del país, comenzando por el tema de los hidrocarburos.

Todo ello es parte de las acciones directas de un presidente de la república, que durante tres mandatos presidenciales anteriores, representó la oposición real, crítica, social y aspiracional del colectivo social. Durante su largo periodo de campaña, pudo contar con el equipo de personas y la apertura personal para poderse hacer de las necesidades del pueblo, para capitalizar el hartazgo de la ciudadanía… y siempre fue oposición.

Hoy, diputados, senadores, gobernadores y dirigentes de los partidos, se esfuerzan en llamarse de oposición y aspiran a serlo, pero solamente reaccionan, no hay propuestas; están desorientados, sin discurso que pueda hacer que las personas volteen a mirar sus alternativas, las cuales simplemente no existen.

Comisiones de diputados que quieren nombres de delincuentes, detalles de los operativos de seguridad pública; dirigentes de partidos que se preocupan, ahora si, por las desgracias sociales y el precio de los hidrocarburos; expresidentes de la república que declaran y se condenan al tiempo; medios de comunicación masivos y presentadores de noticias que magnifican las consecuencias de un reordenamiento en los asuntos públicos… todos reaccionan, pero no proponen, por lo tanto no hay oposición y no deberían hacerlo, porque ahora, la real y crítica oposición, la de las acciones, está en el gobierno.

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Quiroga

LOS CARTELES REPRESENTATIVOS DE KURHÍKUAERI K’UÍNCHEKUA (AÑO Y FUEGO NUEVO PURÉPECHA)

“AUN ES TIEMPO DE VOLTEAR A NUESTRAS RAÍCES Y RE-VALORAR EL LEGADO CULTURAL DE NUESTROS ANTEPASADOS”.

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kurhikuaeri

Kurhíkuaeri K’uínchekua (ceremonia de renovación del Fuego Nuevo e Inicio del Año Nuevo P’urhépecha), se celebra desde el año de 1983, en ese año la sede fue en las iákateecha, Pueblo Purépecha de Tzintzuntzan, Michoacán. Desde entonces se celebra ininterrumpidamente y de forma itinerante en las cuatro sub-regiones P’urhépecha: Meseta, Lago, Cañada y Ciénega de Zacapu. El día 1 de febrero celebramos en la comunidad sede la llegada del nuevo tiempo (Uexurhini=Año) y la renovación de Kurhíkua=Fuego.



La ceremonia se encuentra relacionada con el solsticio de invierno, tiempo en que los antiguos pueblos del hemisferio celebraban al dios sol. En el estado de Michoacán, México, la ceremonia se remonta a tiempos prehispánicos y al inicio del ciclo agrícola, que en el cenit se registra por el paso de la constelación de Orión, donde se encienden fogatas en honor al dios Kurhíkuaeri (Curicaveri), dios del sol, la guerra y principal deidad P’urhépecha. Kurhíkua= Fuego, Eueri. Eri= somos, (genitivo).

≈Somos los hijos de Fuego, por eso realizamos muchas actividades alrededor del Fuego≈

Los símbolos de la celebración de Kurhíkuaeri K’uínchekua, son Kurhíkua (Fuego), Míndaskuarheta(Piedra calendario), Anásïkukua (Bandera) y Ts’iríkuarheta (Bastón).

Cronologia de las Celebraciones del Kurhíkuaeri K’uínchekua, en el estado de Michoacán, México: 

01.- 1983, en Tzintzuntzan. En la explanada de las Iákateecha (pirámides)
02.- 1984, en Ihuatzio. (de Jiuatsï, coyote), del municipio de Tzintzuntzan.
03.- 1985, en Nurío, del municipio de Paracho.
04.- 1986, en San Andrés Tziróndaro, del municipio de Quiroga.
05.- 1987, en Angahuan, del municipio de Uruapan.
06.- 1988, en Pichátaro, del municipio de Tingambato.
07.- 1989, en Tacuro, (de Tukúru, tecolote), del municipio de Chilcholta. 
08.- 1990, en UEÁMUO, Santa Fé de la Laguna, del municipio de Quiroga.
09.- 1991, en Cheranástico, municipio de Paracho.
10.- 1992, en Ichúpio, municipio de Tzintzuntzan.
11.- 1993, en Cocucho, municipio de Charapan.
12.- 1994, en Ucasánastacua, del municipio de Tzintzuntzan.
13.- 1995, en Tarecuato, del municipio de Tangamandapio.
14.- 1996, en Puácuaro, del municipio de Erongarícuaro. 
15.- 1997, en Sevina, (de sïuínani, tornado), del municipio de Nahuatzen.
16.- 1998, en Janitzio, del municipio de Pátzcuaro.
17.- 1999, en San Lorenzo, Narhéni, del municipio de Uruapan.
18.- 2000, en Tiríndaro, del municipio de Zacapu.
19.- 2001, en Cherán. Cherán K’eri.
20.- 2002, en Carapan, municipio de Chilchota. 
21.- 2003, en San Juan Nuevo Parangaricutiro.
22.- 2004, en Pátzcuaro.
23.- 2005, en Caltzontzin, (San Salvador Kumbutzio), del municipio de Uruapan.
24.- 2006, en Patamban, del municipio de Tangancícuaro.
25.- 2007, en Santo Tomás, del Municipio de Chilchota.
26.- 2008, en San Jerónimo P’urhénchekuaro, del municipio de Quiroga.
27.- 2009, en Chilchota.
28.- 2010, en Uruapan. (Barrios tradicionales)
29.- 2011, en Jarácuaro. (Xarhákuarhu), del municipio de Erongarícuaro.
30.- 2012, en Conguripo, del municipio de Angamacutiro.
31.- 2013, en Nahuátzen. 
32.- 2014, en Tarejero, del municipio de Zacapu. 
33.- 2015, en Urícho, del municipio de Erongarícuaro.
34.- 2016, en Arantepacua, del municipio de Nahuátzen.
35.- 2017, en Huáncito, del municipio de Chilchota.
36.- 2018, en Naranja de Tapia, del municipio de Zacapu.
37.- 2019, en Cuanajo, del municipio de Pátzcuaro.
38.- 2020, ¿?

La celebración Kurhíkuaeri K’uínchekua, es una construcción histórica del Pueblo P’urhépecha, que lucha por la recuperación de sus raíces e identidad, busca la autonomía cultural, crítica y autocrítica la religión católica y a los partidos políticos, rescata el idioma p’urhépecha, es símbolo cultural de resistencia purépecha y sobre todo, es camino para construcción de su propio devenir histórico. 

A partir del año de 1989 en Tacuro, se comenzó formalmente la tradición de hacer uso de la simbología de cada pueblo sede y dar a conocer el evento en un cartel impreso. 

Los diseños desde el año de 1983 y hasta el 2008 fueron pintados por el pintor y muralista José Luis Soto González, las presentes imágenes, son en la gran mayoría, extraídos y descritos en su obra “Arte y Simbología del Año Nuevo P’urhépecha”.

A continuación presentamos las imágenes de las pinturas, lienzos/carteles:

I – Tzintzúntzan. 1983. Primera celebración de Kurhíkuaeri K’uínchekua en las inmediaciones de las Yácatas en Tzintzuntzan, la pintura registra el mapa del cielo a la hora cuando se realizó el encendido del fuego, mostrando en el centro del cielo la estrella venus, más abajo al sol y la luna, además de una reconstrucción de lo que fue capital de Señorío P’urhépecha.

II – Ihuátzio. 1984. La pintura hace referencia a las pirámides simétricas que registran el solsticio de verano, en el instante mismo cuando el sol se oculta hacia el horizonte y pasa en medio de las dos yácatas, signando la compleja observación de los constructores de este importante centro ritual de los antiguos p’urhépecha.

III – Nurío. 1985. En el lienzo dedicado a Nurío, se hace distinción al último Cazonci, Tanganxoán II, bajo el amparo del sol que resplandece de su propio cuerpo, en el momento que eleva su invocación al cielo en forma de águila.

IV – San Andrés Tziróndaro. 1986. La pintura hace referencia al trabajo cotidiano de los habitantes de San Andrés Tziróndaro, en la víspera de la festividad de Kurhíkuaeri K’uínchekua. Desde una perspectiva del interior del lago, se perfila una vista nocturna con los pescadores, que bajo el amparo de la constelación del Arado, invocan a las siete estrellas principales.

V – Angáhuan. 1987. El lienzo presenta una panorámica del templo de Angahuan cuando los Cargueros hacen los preparativos para Kurhíkuaeri K’uínchekua, se representa también el tablero de Juilichi, juego tradicional que se practica en la comunidad y que encierra el conocimiento matemático de los P’urhépecha.

VI – Pichátaro. 1988. Panorama nocturno donde se reconoce una troje de madera, mientras cuatro señoritas se dirigen a la celebración portando una Bandera P’urhépecha. En lo alto del cielo, se aprecia la constelación Orión o el Arado.

VII – Tacuro. 1989. La representación pictórica se motivó en la reflexión de la vida y muerte, por la idea de renacimiento y sacrificio que encierra la lucha esencial por las tierras comunales, dedicado a todos los líderes indígenas sacrificados en pos de la autonomía y libre determinación.

VIII – UEÁMUO. Santa Fe de la Laguna. 1990. Un joven guerrero p’urhépecha que se fusiona a los signos de la territorialidad y la cosmovisión ancestral, consagrándose al sol nuevo y al lucero del alba, ofreciendo su vida al dios Kurhíkuaeri y exclamando hacia el cielo ¡Juchári Uinápekua!, exclamación surgida de la lucha por las tierras comunales. Al fondo se observa la emblematica Bandera P’urhépecha surgida en esta comunidad como simbolo de resistencia, unidad e indentidad del Pueblo P’urhépecha.

IX – Cheranástico. 1991. Representación del eclipse de 1991, la conjunción del sol y la luna que por instantes se alinearon. La elevación del ser humano podía alcanzarse por medio de la meditación en los últimos días del año, es decir, en los días aciagos al fin del ciclo agrícola calendárico, o por medio del pensamiento reflexivo de estos fenómenos. Los 5 días sin cara, los días que completan los 365 del calendario prehispanico de 18 meses de 20 días, lapso de reflexión, de desintoxicación para hacer la transmutación de nuestro fuego viejo, al nuestro fuego nuevo, momento de reencuentro con uno mismos y con la tierra, de preparación espiritual y fisica en honor a Tatá Kurhíkua (Abuelo Fuego).

X – Ichupio. 1992. Interpretación del árbol ancestral de Zacapu, tomado del Lienzo de Jucutacato, pero trasformado en un joven guerrero, que toma el bastón de mando como una divisa de identidad y mira de frente al porvenir. Al fondo aparece el primer círculo solar o recuento de los diez primeros años de esta celebración de origen prehispánico.

XI – Cocucho. 1993. Por primera vez aparece la imagen de una mujer, con su traje tradicional y señalando hacia el cielo su origen y destino, sobre su pecho aparece la constelación de Pléyades, con su mano derecha señala una computadora y al otro costado, puede observarse un microscopio.

XII – Ucasánastacua. 1994. Mujer que representa a Xarátanga, diosa lunar, asociada a la fertilidad, se presentaba en forma de mujer, ataviada a la usanza tradicional, sirviendo de enlace entre el cosmos y el infinito.

XIII – Tarecuato. 1995. La mujer es el alma y corazón de la fiesta. Es el signo y distintivo de cada región y comunidad. En Tarecuato, la mujer es flor o rosa encarnada cuando baila al ritmo del corpus y recibe con música a los pueblos que llegan a la festividad.

XIV – Puácuaro. 1996. La simbología de este año, es un abuelo narrando la historia de Kurhíkuaeri K’uínchekua, de su boca surge una voluta de la palabra. Al fondo se observa el costado de la escuela y la iglesia del lugar. Aparecen dos estrellas cuando aparecieron de forma muy notable en cielo haciendo referencia a su celebración en 1983, al fondo aparece también la piedra de los símbolos y en parte de arriba derecha el rostro de Agustín García, uno de los iniciadores de la celebración.

XV. Sevina. 1997. Panorámica del pueblo de Sevina con el perfil montañoso característico, y sobre el espacio superior, el sol con el signo de remolino (Sïuíni), la luna y la vía láctea. En la parte inferior, se encuentra el árbol de Zacapu.

XVI. Janitzio. 1998. Se representa un pasaje de la Relación de Michoacán, cuando los uacúsecha llegaron a estas riberas. A mitad del lago se contempla a la Isla de Janitzio. A lo alto, el sol uacúsecha alumbra en el cielo con los tres colores del México actual: verde colibrí, blanco de las garzas y rojo del guacamayo.

XVII. San Lorenzo. 1999. La educación familiar entre los P’urhépecha se representa en el lienzo, con la admirable Patzimba y el Señor Curátame, padres del gran Señor Tariácuri, que educaron al pequeño en el conocimiento del cielo, en el sustento del gran fuego, y en el dominio del arte de la guerra y mando.

XVIII. Tiríndaro. 2000. Se dignifican a las mujeres para invocar a los pueblos visitantes la fraternidad y la armonía, salen a las calles del pueblo en procesión con música, para ahuyentar la sequía y el hambre.

XIX. Cherán. 2001. Se representa la concepción del tiempo de los antepasados, en relación con el espacio, las deidades, el paso de los astros y las estrellas, los estados de la materia, los colores, y los demás símbolos y elementos que constituyen el universo indígena. La obra esquematiza el día y la noche, a los calendarios: solar, lunar y astronómico, además de significar los pueblos que han participado hasta ese momento en las ceremonias.

XX. Carapan. 2002. Interpretación del Códice de Carapan, la comunicación del cielo con la tierra, se produce a través del águila solar, que toma energía del astro, para trasmitirla a sus dirigentes: el Señor Cazonci y el Señor Petámuti, justicia y sabiduría para dirigir a los pueblos. 

XXI. San Juan Nuevo Parangaricutiro. 2003. Se figuró la danza más representativa de Parangaricutiro: los Kurpites, donde el sol y la luna se mueven rítmicamente en el tiempo y en el espacio, bajo el poder de Kurhíkuaeri, que incorporado aquí por la irrupción del volcán Paricutin, nos narra la historia de la emigración de este pueblo hasta su actual ubicación.

XXII. Pátzcuaro. 2004. La pintura se hizo a partir del escudo de la misma ciudad. Al centro y al exterior, se hizo una recuperación de los signos históricos mas relevantes: de abajo hacia arriba, el Cú, o templo al eje de las cuatro piedras o puesta del cielo, el lago del mismo nombre, a cuyas riberas se levantan los fundadores del Estado P’urhépecha, Tariacuri con su hijo y dos sobrinos, Hirepan, Hiquíngare y Tanganxuán.

XXIII. Caltzontzin. 2005. Interpretación del calendario ritual o lunar, poniendo como centro al ser humano, observando la disciplina astronómica como una misma con las leyes de la medicina tradicional.

XXIV. Patamban. 2006. Los tapetes de flores que han hecho famosa a esta comunidad, fueron la motivación para interpretar los colores del lienzo, donde la mujer actual mira hacia el pasado, llevando en sus manos la cerámica y la canasta. Frente a ella, se observan las raíces abiertas de los antepasados que retoñan en tiernos carrizales. Al fondo, se ve un huacalero o cargador de loza, a la manera antigua de comerciar sus productos artesanales.

XXV. Santo Tomás. 2007. Significa el momento especial cuando la comunidad hace un recuento con su pasado, al peregrinar al sitio donde originalmente estuvo asentado, allí se hizo un ritual ante las piedras memorables.

XXVI. San Jerónimo P’urhénchecuaro. 2008. Este es la útima pintura que elabora el pintor y muralista José Luis Soto Gonzales. Para cerrar el ciclo de medio siglo de 52 años, se buscó visualizar la correspondencia de los cinco cómputos esenciales que figuran en el lienzo, el calendario agrícola en la parte superior, el calendario lunar en la parte inferior, el calendario solar en el diseño calendárico principal y el calendario astronómico al centro mismo de la obra. Se comenta entre los habitantes de que hay un segundo cuadro representativo de esta cereminia, se dice que la comunidad eligio a su artista plastico, al recien fallecido Tatá Jeronimo Mateo (QEPD). Se cuenta que ese cartel del maestro Jeronimo Mateo, esta desaparecido, nadie lo recuerda y es la imagen de este pueblo sede. A partir de esta celebracion, cada comunidad eligirá por acuerdo a sus artistas para el cartel de su celebracion correspondiente y consecutivo.

XXVII. Chilchota. 2009. Se observa la orografía característica del lugar, así como manantiales que existen en la comunidad. Al centro, la principal figura representa una ofrenda a Kurhíkuaeri, dios del sol, la guerra y principal deidad p’urhépecha.

XXVIII. Uruapan. 2010. Los colores utilizados son el amarillo en la luz del amanecer detrás de los cerros y en el fuego o luz que se encuentra en la parte central del dibujo; el verde en los cerros detrás del pueblo P’urhépecha que camina y en las plantas que crecen en las orillas del río; el morado en el espacio que se encuentra en la parte derecha del dibujo y el azul representado en el río, cada una de las regiones que componen actualmente la región P’urhépecha. El Fuego Nuevo esta representado en forma de luz, de energía y de calor. El pueblo P’urhépecha camina hacia el amanecer que esta arribando en el horizonte y con su luz venciendo a la oscuridad de la noche, en la punta reencuentra un hombre que puede representar al Petamuti, a su lado una mujer, vestida con el traje tradicional y un rebozo cargando una batea de maque, en la que cada uno de los círculos blancos representa a los Barrios de la ciudad de Uruapan. Autor de esta pintura: Santiago Alfonso Navarro Benítez.

XXIX. Jarácuaro. 2011. En la parte inferior izquierda se representa el arribo de los purépecha uacúsecha a esta ribera del lago, de donde posteriormente surgió una alianza entre los recién llegados y los purépecha agrícolas asentados en Jarácuaro. De esta unión nació Tariácuri, máxima figura histórica de los p’urhépecha, en la parte central, se observa la tradicional danza de los viejitos, originaria de esta comunidad.

XXX. Conguripo. 2012. Se observan rasgos geográficos y culturales propios de esta comunidad, la figura que más resalta al centro, es la de Tanganxuán II, ultimo Señor P’urhépecha, asesinado brutalmente en esta comunidad por Nuño de Guzmán.

XXXI. Nahuátzen, Michoacán. 2013. Se representa a la mujer p’urhépecha como parte trascendental de la historia, cultura y economía del pueblo p’urhépecha. Y otra descripción mas extensa del nombre de la niña P’urhé y el porqué de la foto en este carte; será descrito en breve por los cargueros en esta comunidad sede.

XXXII. Tarejero, municipio de Zacapu, Michoacán. 2014. En la parte central sobresale la silueta del cerro característico de la comunidad, mismo que es iluminado por Kurhíkuaeri, en la parte inferior, se representa un sitio denominado por el Concejo de Cargueros, Kújtarhu, que significa “lo alto”, vestigio arqueológico de ocupación prehispánica. Por otro lado, resalta del lado izquierdo un fortín, referente empírico del carácter combativo de este pueblo. Construido durante el periodo de la revolución mexicana para defender a la comunidad. En la actualidad permanecen 3 de los 7 fortines edificados. Se aprecia tamibén la imagen de Tatá Ireneo Rojas Hernández, como homeje postumo y mencio especial del investigador y promotor del rescate de las tradiciones indígenas del estado, recientemente fallecido en estas fechas.

XXXIII. Uricho, municipio de Erongaricuaro, Michoacán. 2015. Se aprecian diversas características históricas y sociales de la comunidad: dos zonas arqueológicas que atestiguan la perdurabilidad de esta comunidad por más de 750 años “La Tepuza” y “karánguiriu”, la pesca tradicional por medio de mariposas, la ofrenda de peces de agua dulce más antigua de Mesoamérica, un dios prehispánico llamado “T’arhesï” Dios del maíz y tejedoras tradicionales. Pintado artísticamente de manera especial por el pintor José Alberto Ríos Ortíz.

XXXIV. Arantepacua,municipio de Nahuatzen. 2016. En la parte superior, resaltan dos cerros característicos de la comunidad, juata sapichu(cerro chico) y juata k’eri (cerro grande). En el segmento medio izquierdo, se encuentra un dios Purépecha llamado Tarhésï, a quien se le pide para que llueva, se le invoca la lluvia. En el fragmento central, una nanáche se encuentra trabajando el denominado capote tradicional, elaborado con palma, que sirve para resguardarse de la lluvia. Así mismo, al lado derecho, se representa un pino, esto como símbolo de la extracción de la resina, práctica también presente en la comunidad. En el espacio inferior derecho, un tatáche vestido con gabán en forma de grecas, trabaja el tejamanil. Todos oficios propios de esta milenaria comunidad. En el centro inferior del cartel, se representa a Kurhíkuaeri, dios del fuego, principal deidad P’urhépecha, relacionado con la guerra y el astro sol, a su lado, una nanáche vestida de azul y amarillo le hace reverencia. Los autores de este cartel promocional son tres jóvenes Purépecha oriundos de esta comunidad: José Luis Morales Alejandres, Carlos Crisanto Jimenez y Mario Cesar Jimenez Valdez.

XXXV. Huáncito, municipio de Chilchota. 2017. El fondo de la pintura está basado en el calendario agrícola que maneja el pueblo P’urhépecha, en la parte alta encontramos a las estrellas de la constelación de orión el cual significa la cosmovisión de los Tatá k’ericha o Tatitecha (abuelos) y que nos han heredado. Más abajo se encuentra plasmado al fondo el cerro representando el origen y la ubicación del pueblo de Huáncito. En parte del centro en donde encontramos al dios Kurhíkua K’eri, dador de vida, fuerza y divinidad el cual esta resguardado por dos Tatá Misíricha (hombres fuego) de donde brotan cuatro listones de colores representativos de las Regiones P’urhépecha: Eráxamani (la cañada), P’ukúmintio (la sierra), Japúntarhu (lago) y Tsakápintio (la cienega de Zacapu); estos se entrelazan formando una trenza alrededor de borde de la pintura el cual representa la unidad de las regiones y la historia del Pueblo P’urhépecha, así también representa el camino de la historia de Huáncito desde su origen como pueblo fundador de la Cañada de los 11 pueblos hasta la actualidad que a su vez se simboliza con la imagen de una iurhítskiri sapíchu (adolecente) pisando firmemente el camino hacia el porvenir del pueblo de Huáncito, el cántaro que carga la iurhítskiri representa el arte, el trabajo y el conocimiento del pueblo, la trenza representa la serpiente que desde el conocimiento P’urhépecha representa la tierra y la sabiduría. Esta es la sencilla explicación del cartel conmemorativo de Año Nuevo P’urhépecha.

XXXVI. Naranja de Tapia. Municipio de Zacapu, Michoacán. 2018.
Representa de forma sintética la historia, cultura y arte del milenario Pueblo Purépecha de Naranja de Tapia, se divide en 5 cuadrantes o momentos. En el primer momento, en la parte central de la imagen se encuentra el sol, muy importante para nuestros dioses ancestrales. Dentro de él, se representa la unión de dos linajes de nuestras primeras raíces P’urhépecha, los P’urhépecha guerreros recién llegados con Hiré Ticátame y los P’urhépecha agrícolas previamente asentados en Naranja liderados por Ziránziráncamaro. Este apartado es la luz que ilumina nuestro pasado, presente y futuro, es en sí, la alianza de dos culturas importantes para lo que somos actualmente. De la unión de ambos pueblos, nace Sicuirancha, heredero de sangre de ambos señoríos y que más tarde sus descendientes le dan la majestuosidad de Pueblo P’urhepechaa Michoacán.
Segundo momento, en la parte inferior derecha, aparece el “cerro de la virgen” ilustrando las yácatas de nuestros antepasados. Permanecen en silencio a través de los siglos, guardando celosamente sus orígenes que nos dieron la vida, la identidad y la lengua madre. Piedras milenarias enclavadas en las faldas de la sierra. 
Tercer momento, parte superior derecha, leyenda de Jovita, mujer tan noble, humilde y tranquila, sacrificada por su madrastra, quien por castigo la mandaban a traer agua cristalina, siendo guiada por un colibrí, pieza importante para que esta bella mujer no fuera sacrificada y castigada, ayudándola a encontrar el líquido. Se dan cuenta de este hecho y un día deciden ahogarla, así, nace en el lugar de su muerte la actual laguna bella y cristalina, donde cada noche se viste de estrellas y corre la luna a una velocidad inmensa. 
En el cuarto momento, parte superior izquierda, Ciénega de Zacapu, se observa el sustento de nuestros antepasados, donde en cada surco sembramos el sustento de nuestras familias, al fondo el cerrito donde iba Jovita, la leyenda de la laguna. En la imagen se une el venero y la ciénega, juntos hacen la unión para sobrevivir y alimentar nuestra gente. Personaliza que somos de la región ciénega del maíz, fruto de nuestras tierras, nuestro maíz morado. 
En el último cuadrante, parte inferior izquierda, sobresale el venado, animal muy adorado y sagrado para la comunidad indígena de Naranja, porque fue el alimento y el vestir del dios Curicaueri, quien simbólicamente era alimentado con carne de venado y la piel del mismo servía para cubrirlo y protegerlo, tomando de esta manera a este animal como sagrado. Hoy en día, la comunidad celebra año con año la Danza del Puki (Tigre o León de montaña que habitó la zona montañosa de Michoacán), justo en el mes otoñal de octubre, fecha que es considerada “época de abundancia”. La Danza del Puki mantiene raíces prehispánicas, como un ritual dedicado a venerar a Curicaueri, que posteriormente se presentará en lo que hoy conocemos como una “danza pagana”.

XXXVII. Cuanajo. Municipio de Pátzcuaro, Michoacán. 2019.
El Cartel que representa el significado, la historia, la geografía, el arte y los oficios de Cuanajo, Pueblo Originario, con una historia centenaria y orgullosamente Purhépecha. 
Enmarcado en la simbología de los colores de la bandera P’urhépecha: Morado (Tsakápundurhu – Ciénaga de Zacapu), Azul (Japóndarhu – Lago), Amarillo (Eraxamanirhu – Cañada de los Once Pueblos) y Verde (Juátarhu – Meseta), sobresale el nombre de Kuanasïo, cuyo significado deriva de la voz P’urhépecha Kuanásï, que significa rana, por lo que Kuanasïo representa el topónimo de “lugar de ranas”. 
En lo alto, se observa una rana sobre una pirámide o yácata (iákata), acompañada con dos frutos de pino, la yácata simboliza la zona arqueológica de Cuanajo, denominada antiguamente Psïmbani (Tzipan S. XVI), proveniente de florecer, que era nombre originario de la comunidad. 
En Psïmbani, en tiempos prehispánicos, Tariácuri, una de las máximas figuras históricas del Pueblo P’urhépecha, fundó diversos adoratorios a Curicaueri (Kurhíkuaeri), dios del fuego y la guerra P’urhépecha, así como a otras deidades. En el lugar, históricamente forjó alianzas y fortaleció su ejército. 
En la parte central, se representa mediante tres coronas, las tres ciudades estado o capitales del Señorío P’urhépecha: Pátzcuaro, Ihuatzio y Tzintzuntzan. A continuación del lado izquierdo, se encuentra la iglesia de la comunidad, herencia del periodo colonial y las herramientas de trabajo, una sierra y martillo, mismas que reflejan a una comunidad que desde hace cientos de años realiza los más hermosos muebles de la región. En contraparte, del lado derecho, se encuentra el cerro denominado Uintsïambo, conocido popularmente como “el cerro de la cantera” y los ojos de agua de Cuanajo, en la parte inferior central, destaca el milenario Lago de Pátzcuaro. A los costados del emblema, se encuentran dos glifos del habla que simbolizan, el singular y extraordinario idioma P’urhépecha. 
Las palabras “Sési janunkue iamenduecha chari k’uínchekuarhu ixo Kuanasïo”, significan “Sean bienvenidos todos a nuestra fiesta aquí en Cuanajo”.
Finalmente, encuadrado en la parte superior e inferior se observa el textil de patakua, los tejidos realizados por las mujeres de Cuanajo que simbolizan Pukis o leones P’urhépecha. 

Fuente: Cargueros Kurhíkuaeri K’uínchekua Kuanasïo. 

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Nota Roja

ENCUENTRAN HOMBRE MUERTO EN QUIROGA

SE DESCONOCE LAS CAUSAS OFICIALMENTE DE LA MUERTE

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FOTO: EXCLUSIVA NOTIVISION TV

Quiroga, Mich.-Este domingo es encontrada una personas muerta en la banqueta de una calle de Quiroga, hasta el momento se desconocen las causas de la muerte.

Vecinos de la calle Miguel Hidalgo pasando la calle Carlos A. Carrillo fue encontrado un hombre muerto tras un portón que se encontraba en la calle recargado, sin embargo se desconocen los motivos de la muerte.

Tras varias horas de espera para conocer los detalles se conoce que el ahora occiso respondía al nombre de Francisco C. de 45 años originario de Patambicho que era reconocido por ser una persona enferma de alcoholismo que consumía alcohol diariamente en esta zona de la ciudad.

El cuerpo fue trasladado por el Servicio Médico Forense mientras espera sea reclamado por sus familiares.

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